La Veracidad Clarifica los Hechos y
Quema lo Que No Es Compatible Con Ella
 
 
Carlos Cardoso Aveline
 
 
 
 
 
* Tanto la violencia como la paz tienen su origen en la mente. La fuente de la armonía no está en la negación del conflicto, sino en su comprensión. Cuando un individuo ve las raíces del desacuerdo en su yo inferior, la lucha con otras personas se vuelve inútil y es dejada de lado en lo posible. Los verdaderos guerreros saben que el primer paso hacia la victoria es una profunda paz mental.
 
* El pasado y el futuro nunca están separados. Sin embargo, en el final de cualquier período de actividad la unión y la simetría entre ellos son más bellas. A medida que un ciclo se termina, uno puede y debe decir adiós a varias energías kármicas. Hay una sensación del futuro en el aire cuando un nuevo comienzo está a punto de ocurrir. Cuando existe sabiduría, la continuidad y la renovación se combinan armónicamente.
 
* Los días finales de un ciclo son una oportunidad para revisar y completar tareas, reexaminar nuestra agenda y abandonar acciones innecesarias. La paz interior es importante. Cada período de vida debe acabar bien para que el ciclo siguiente empiece de la mejor manera posible. En todos los casos, la fuente principal de luz interior está en el alma de cada uno.
 
* El dolor surge con frecuencia como resultado de la alternancia entre dos extremos, el apego y el rechazo. La paz duradera trasciende el vaivén infantil que oscila del placer al sufrimiento, del sufrimiento al placer, y así sucesivamente. La felicidad consiste en comprender la vida. Su fundamento es la percepción de la unidad en todos los pares de opuestos.
 
* Una línea fina marca la diferencia entre la paz y el estancamiento. Muchas veces, la tranquilidad allana el camino para la rutina. A veces hay una distancia corta entre el entusiasmo y la imprudencia. El ejercicio del coraje puede llevar a un peligro innecesario. Depende de nosotros ver a cada momento cuál acción es correcta y cuál es incorrecta.
 
* Tener horizontes amplios, al lado de una visión a largo plazo de las cosas, nos da derecho a obtener gradualmente el discernimiento – siempre y cuando tengamos generosidad y hagamos lo mejor que podamos.
 
* Las palabras no reemplazan a los hechos. Uno no puede transmitir a los demás sino aquello que uno vive, en primer lugar. Por esta razón, antes de obtener alguna influencia significativa sobre el mundo externo uno debe controlarse efectivamente a sí mismo.
 
* La búsqueda de la felicidad a través de posesiones materiales es algo lamentable. Especialmente  porque la mayor parte de la humanidad es prisionera de esa ilusión y se mantiene apegada a ella a lo largo de diversas encarnaciones. Es necesario tener una visión amplia de la vida para comprender que la fuente de la felicidad es interna y universal, y no externa, ni limitada a la personalidad.
 
* La bienaventuranza está oculta en cada hoja seca de invierno; ella hace que los vientos de otoño se muevan; y nos observa desde las estrellas que vemos por la noche. La podemos encontrar en la primavera y el verano y en cada fase de la Luna. La armonía es la ley del universo. Ella desmantela, no sin dolor, toda forma de rabia y amargura. La felicidad mueve el sistema solar, mientras que el contentamiento eterno sustenta sus cimientos.
 
* Toda pérdida, sea física o emocional, nos enseña una lección sobre desapego. Y cada adquisición o ganancia es una prueba a través de la cual la Ley verificará si hemos aprendido la lección. La vida es una combinación de muchos ciclos diferentes. Estudiándolos y comprendiéndolos, los amigos de la verdad alcanzan el contentamiento incondicional. Los ciclos pequeños forman parte de los grandes, y todo es simétrico: períodos inmensos de tiempo están presentes implícitamente en cada segundo.
 
* La fuente de la tranquilidad debe ser buscada adentro. Por otro lado, la percepción de la paz interna es lo que mejor armoniza la relación de uno con el mundo externo.
 
* Nada de lo que es material nos puede pertenecer de verdad. Las cosas y las situaciones nos son dadas por algún tiempo, incluyendo las que en apariencia nosotros mismos construimos. Lo mejor que podemos hacer es cuidar de ellas mientras estén todavía disponibles. Por otro lado, todo lo que aprendemos es nuestro para siempre. Lo mejor es tratar de confirmar que aprendimos realmente las lecciones.
 
* Debemos dejar que los asuntos sin importancia cuiden de sí mismos mientras enfocamos nuestra acción en temas de interés permanente. Si queremos ser capaces de comprender las realidades espirituales, necesitamos una indiferencia saludable con relación a los pequeños altibajos del yo inferior.
 
* La cantidad de trabajo hecho por un individuo es importante, siempre y cuando su calidad sea lo suficientemente alta.
 
* Trabajar mucho es el primer paso. El segundo consiste en identificar los puntos decisivos sobre los que trabajar, y el punto de vista desde el que desarrollar el esfuerzo.
 
* El que no hace un uso correcto del tiempo no alcanza los mejores resultados. De acuerdo con la filosofía  oriental, un sabio obtiene la victoria antes de comenzar el aspecto visible del trabajo.
 
* La paz y la paciencia son los frutos de un enfoque a largo plazo de los hechos. El miedo, la vanidad y la ambición resultan de visiones a corto plazo. Una sociedad que parece estar en gran medida gobernada por la ansiedad es ciega a los hechos reales. El verdadero fluir de la realidad es lento y duradero, y no inmediato o impermanente.
 
* Es fácil desear la posesión de este y aquel objeto, y ser gobernado por el deseo; pero el “camino fácil” crea el peor tipo de dificultad. Parece difícil hollar el camino del autoconocimiento y el autocontrol; sin embargo, esa dificultad lleva a la bienaventuranza interior y a un contentamiento duradero.
 
* El tipo correcto de autocontrol tiene lugar cuando hay armonía entre  la voluntad, el pensamiento, el hábito,  y la influencia de las circunstancias.
 
* Cada uno de estos factores es una pluralidad en sí mismo. Tenemos varios tipos de voluntad que contrastan entre ellos en diversos niveles de consciencia. Los pensamientos son numerosos y a veces incompatibles entre sí. La fuerza de los hábitos apunta en direcciones diferentes. Algunas circunstancias cambian a cada momento, invitando al peregrino a dejar que su mente se disperse, mientras que otras circunstancias son más estables, y estas lo desafiarán de diferentes maneras.
 
* La voluntad interna  del alma aspira a vivir aquello que es bueno, correcto y verdadero. El yo superior observa los esfuerzos, los hábitos y las circunstancias desde el punto de vista del progreso a largo plazo del perfeccionamiento humano.
 
* El acto de observar todos los aspectos de la vida produce armonía, aunque la observación puede ser incómoda. A medida que comprendemos las fallas y contradicciones humanas, lidiar con ellas se vuelve más fácil. La aceptación de la paradoja expande el grado de consistencia. Poco a poco, la ignorancia se disuelve.
 
* El carácter posiblemente noble de nuestras acciones no está en la superficie. Tratar de mejorar nuestro carácter, fortalecer la dimensión espiritual de nuestro matrimonio, llevar a los más jóvenes a buscar el autoconocimiento, relacionarse correctamente con las personas más viejas y realizar bien las tareas diarias – estos son todos ejemplos de acción sabia que surge de niveles superiores de consciencia. Por otro lado, la mera apariencia de una vida piadosa muchas veces no significa nada.
 
* Estudiar teosofía con un sentido subconsciente de vanidad es una fuente de dolor y frustración para uno mismo y para los demás. La bienaventuranza surge de la búsqueda humilde de metas universales. El peregrino debe recordar que él es como un grano de arena al lado del océano.
 
* Uno debe tener claras sus prioridades: lo que pertenece al cielo es lo primero y también lo último. Los temas relacionados con el alma inmortal de uno fluyen por encima de otras consideraciones. En primer lugar, los teósofos deben tener una visión del mundo tan buena y tan universal como sea posible. En segundo lugar, ellos hacen lo mejor que pueden para ser efectivos en el mundo externo.
 
* La eficiencia espiritual en la vida diaria depende de un tipo de poder de pensamiento cuya sustancia es buddhi-manásica, o sea, centrada en el alma espiritual. Tal fuerza es simultáneamente contemplativa y ardiente. Es creativa. A menudo interrumpe la rutina y la comodidad. Ella pone las cosas en movimiento, y altera la realidad incesantemente si es necesario.
 
* Todo lenguaje expresa un determinado Karma. La intensa franqueza que uno encuentra en la vida y en los escritos de los grandes sabios no es, por lo tanto, una mera coincidencia, y tiene una causa definida: es que el campo magnético y kármico en el que los sabios viven exige veracidad. [1]
 
* Un sabio es cuidadoso con lo que dice; mide cada palabra; y también es sincero de maneras que no son siempre cómodas. Sus palabras son ardientes, y esta es una de las razones por las cuales es reservado y selectivo en cuanto a aquellos con quienes habla.
 
* Si bien la veracidad ilumina y clarifica los hechos, también quema cualquier aspecto de la vida que no es compatible con ella. Cada estudiante de filosofía debe examinarse a sí mismo y ver qué tan preparado está para vivir en total veracidad.
 
NOTA:
 
[1] Ejemplos de este hecho  son encontrados en las “Las Cartas de los Mahatmas” y muchos textos de Helena Blavatsky, además de diversos pasajes de la vida de Jesús, de acuerdo con los evangelios cristianos. Véase en nuestros sitios web el artículo “Jesucristo, el Guerrero de la Verdad”.
 
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El artículo “Ideas a lo Largo del Camino – 29” es una traducción del inglés, hecha por Alex Rambla Beltrán. Título original y link: “Thoughts Along the Road – 29”. La publicación del texto en español ocurrió el 27 de junio de 2019.
 
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