
El Arte de Vivir Bajo el Cielo de los Andes
Luis E. Valcárcel

Desparramados por la cordillera, arriba y abajo de las montañas, en las estribaciones de los Andes, en el regazo de los pequeños valles, cerca de las cumbres venerables, cabe a los ríos[1], a la orilla de los lagos, sobre el césped siempre verde, debajo de los kiswares vernáculos, en las quiebras de las peñas, oteando el paisaje, allí están los ayllus.
Los ayllus respiran alegría. Los ayllus alientan belleza pura. Son trozos de naturaleza viva. La aldehuela india se forma espontáneamente, crece y se desarrolla como los árboles del campo, sin sujeción a plan; las casitas se agrupan como ovejas del rebaño; las callejas zigzaguean, no son tiradas a cordel; tan pronto trepan hacia el altozano como descienden al riacho. El humillo de los hogares, al amanecer, eleva sus columnitas al cielo; y en la noche brillan los carbones como ojos de jawar en el bosque.
Después del Intiwatta, cuando el Padre Sol ha surgido detrás del Apu Ausankati, los trabajadores yogan con la tierra. Perfumes de fecundación impregnan la brisa matinal.
Sale de los apriscos el ganado y el olor a boñiga fresca agrega un matiz al paisaje campero. Silva el pastorcillo; ladra el perro custodio. En marcha. Por el desfiladero, la teoría mugiente y balante rumbo a los verdes ichales de la altura.
Abajo, la oscilación de las chakitajllas viriles, desflorando la virginidad cada año recuperada de los maizales. Hilitos de agua como cintajos metálicos que se tejen y destejen en la pampa grávida. Es el riego.
Lejanos se escuchan los cantos hombrunos, el estribillo es la nota aguda. Júúúúúúúú….Jaichaaaaaaaa…
Las mujeres hacen cola al pasar el portillo que conduce a los sembrados. Portan las comidas calentitas. Vedlas de uno en fondo por la senda que divide los maizales.
Ellas también cantan con voz cristalina, y contestan el estribillo de los maridos. Guaaaaaa… Jaaaaaa…Jaaaaaa.
El agudo es ya un silbido, y después la cascada de las risas. Kju… Kju… Kju…
Avanza la columna de tirapiés.
En este wayllar se han detenido las mujeres y hacen rueda; desatan los líos portadores de las ollas del almuerzo. Humean apetitosamente. Olorcillo de yerbas silvestres. El paik’o, la ruda, el watakay. Doradas mazorcas de chojllos tiernos. Del ventrudo raki se escancia el akja de oro que apaga la sed y conserva la alegría. Entre bocados y sorbos, corre la conversación salpimentada de chistes que provocan hilaridad de hombres, mujeres, ancianos y niños.
Los perros frente a sus amos, fija la mirada de sus ojos lacayos en las bocas que se hartan. Termina el banquete. Otra vez el canto, otra vez el “rompe”; las mujeres a los hogares; el sol en el zenit. En la lejanía los Apus solemnes, los Aukis menores, imperturbables kamachikuj, presidiendo la tarea de todos los días paternalmente. Y luego las fiestas.
La alegría del kalcheo, cuando todo el ayllu, desde el machu centenario hasta el warmacha apenas en pie, deshojan las rubias, las blancas, las rojas mazorcas, cuando la Marka y el Tak’e están henchidos de comestibles para todo el año, cuando los ventrudos rakis, los urpus mayores, están ahítos de dulce akja. ¡Oh! Felicidad. Kenas y pinkuillus, antharas, armonizan sus sones orquestales, y todo el ayllu entra en la danza, en la Kashwa magnífica, y en todos los pechos rebosa el júbilo hecho canto, y hasta la viejísima Mama Simona taktea con igual entusiasmo que la sip’as más juguetona. Gracias al Sol, gracias a la tierra, gracias a las cumbres y a los cerros y al río. La T’inka solemne de la cosecha es el tedeum de los ayllus.
Vivir y morir bajo el gran cielo de los Andes. Vivir al amor de su paisaje la égloga [2] sin fin. Vivir la eterna juventud de los pueblos campesinos. Morir, cerrar los ojos como para guardar siempre el bello panorama en la cámara interior de los recuerdos. Los ayllus son trozos de naturaleza viva.
NOTAS:
[1] “Cabe a los ríos” – junto a los ríos. “Cabe” es un término poético. (CCA)
[2] Égloga – poesía lírica clásica basada en ambiente campesino. (CCA)
000
El texto “Los Ayllus Entre las Montañas” está disponible en los sitios web de la Logia Independiente de Teósofos desde 24 de julio de 2026. Forma parte también de la edición de marzo de 2022 de “El Teósofo Acuariano”, pp. 2 a 3. Es reproducido del libro “Tempestad en los Andes”, de Luis E. Valcárcel, Editorial Universo, Lima, Perú, edición de 1975, 183 páginas. Ver pp. 33-35, texto “Los Ayllus”.
000
Haz clic y únete al grupo “La Sabiduría Andina” en Facebook.
000
Lee más:
* Plutón: Dos Mil Años de Lucha.
* Los Siete Principios de la Consciencia.
* Opinión, Conocimiento y Sabiduría.
Mira otros textos de Filosofía y Teosofía en Español.
Visita el Canal de la LIT en Lengua Española, en YouTube: https://www.youtube.com/@LogiaIndependientedeTeosofos
000

Helena Blavatsky (foto) escribió estas palabras: “Antes de desear, trata de merecer”.
000