
El Maestro de Palestina Enseñó la
Sabiduría Eterna, Pero No Fundó Iglesias
Carlos Cardoso Aveline

El siguiente artículo fue producido de acuerdo con la
misma técnica usada en el libro “Conversas na Biblioteca”
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Nota Editorial:
“Conversando con Jesús” es un diálogo
meditativo con las enseñanzas atribuidas
a Jesucristo. Para leer otros diálogos reflexivos
con grandes textos y pensadores de todos los
tiempos, véase la obra “Conversas na Biblioteca
– um diálogo de 25 séculos”, de Carlos Cardoso
Aveline (Ed. Edifurb, Blumenau, 2007, 170 pp.).
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“Vosotros sois mis amigos si hacéis
lo que os mando” (Jesús, en Juan 15:14).
El Jesucristo de las escrituras cristianas clásicas es un modelo y una imagen del ideal de perfección humana, pero su enseñanza trae tanta inspiración como peligro.
Para la filosofía esotérica, la vida de Jesús tal como la narran los Evangelios es simbólica y no literal. Ella ofrece lecciones prácticas al estudiante, a quien pone ante el desafío de vivir una sabiduría que es revolucionaria, porque pretende derribar las estructuras milenarias del egoísmo y de la ignorancia.
La elección de la fe ciega es más cómoda que el aprendizaje verdadero. La creencia no exige que uno piense o cambie su modo de vivir. El apego a la rutina abre camino a la pereza mental.
Difícil, pero valioso, es seguir el ejemplo práctico del Maestro del cristianismo. El camino espiritual es incómodo y arriesgado. El propio Jesús fue tratado como un peligroso hereje revolucionario y perseguido hasta la muerte por los ciudadanos y sacerdotes de su época. Su adopción, siglos después, como Maestro simbólico de una Iglesia centralizadora e imperial es algo que contrasta profundamente con su enseñanza auténtica. Jesús recomendó la pobreza externa, y propuso una riqueza interior que surge naturalmente de la simplicidad voluntaria ante el mundo. Jesús no fundó ninguna iglesia o burocracia sacerdotal. Todo lo contrario: cuestionó frontalmente las tentativas humanas de institucionalizar la sabiduría divina.
Reflexionando con calma sobre estas cuestiones, el estudiante percibe que su consciencia se expande y se vuelve más profunda.
A continuación, presentamos el breve registro – bibliográficamente documentado – de un diálogo con la sabiduría presente en el Nuevo Testamento y en la biblioteca gnóstica de Nag Hammadi.
1) Señor, mucha gente habla de “seguir a Jesús” como si fuera algo fácil. Muchos ven la “creencia en Jesús” hasta como un instrumento para obtener dinero, fama y poder personal. Fantasías y distorsiones aparte, ¿cuáles son las condiciones verdaderamente necesarias para seguirte como Maestro?
R: El que quiera venir en pos de mí, niéguese a sí mismo y tome su cruz y sígame. Pues el que quiera salvar su vida la perderá; y el que pierda su vida por mí, la hallará. Y ¿qué aprovecha al hombre ganar todo el mundo si pierde su alma? (…) Porque el Hijo del hombre ha de venir en la gloria de su Padre, con sus ángeles, y entonces dará a cada uno según sus obras.
2) Sí. Y, esotéricamente, se entiende que esta retribución kármica ocurre al final de cada encarnación. Lo que se siembra, se cosecha: nada más justo. Por otro lado, los místicos cristianos de todos los tiempos han sentido que tú, Jesús, más que un Maestro que vivió algún día, eres una presencia dinámica, impersonal, sutil y sagrada en el corazón de cada ser humano. Y muchos admiten que otras religiones puedan dar nombres diferentes a esa misma presencia trascendente. Así, cuando un místico sigue a Jesús, o Buddha, sigue lo más elevado que hay en su propio corazón. La filosofía esotérica va más allá: afirma que la idea de “Jesús”, en las escrituras cristianas, simboliza aquel nivel de consciencia, dentro del corazón humano, que está hecho de amor impersonal y compasión universal. Este es el principio del alma espiritual e inmortal. Encima de él se halla la figura del Padre de los Cielos, que simboliza a Atma, la Mónada, el principio supremo, universal, indescriptible, presente dentro de la consciencia de cada uno…
R: La mónada es una monarquía sobre la cual no hay nada. Es el verdadero [Dios] y Padre del todo, [el espíritu invisible] que está por encima [del todo], el que existe en la incorruptibilidad, el que se halla en una pura luz que ninguna [mirada] puede sostener. Puesto que es el [espíritu] invisible, no conviene [pensarlo] como un dios o algo parecido, pues es más que un dios, ya que nadie hay por encima de él (…). Es luz inconmensurable], simple, santa y [pura]. [Es absolutamente inexpresable], (no) por el hecho de poseer incorruptibilidad, [perfección], felicidad y divinidad, sino porque sobrepasa todos estos (atributos). No es corpóreo ni incorpóreo, ni grande ni pequeño. Acerca de él no se puede expresar ni la cantidad ni [la cualidad], pues nadie puede [comprenderlo].
3) En la práctica, ¿cómo puede darse el contacto con este Padre impersonal, Atma, la Mónada, del cual nada puede decirse con eficacia y exactitud? ¿Los rituales externos y las demostraciones públicas de fe tienen alguna utilidad?
R: Cuando oréis, no seáis como los hipócritas, que gustan de orar en pie en las sinagogas y en los rincones de las plazas, para ser vistos de los hombres; en verdad os digo que ya recibieron su recompensa. Tú, cuando ores, entra en tu alcoba y, cerrada la puerta, ora a tu Padre, que está en lo secreto; y tu Padre, que ve en lo escondido, te recompensará. Y orando, no seáis habladores como los gentiles, que piensan que serán escuchados por su mucho hablar. No os asemejéis, pues, a ellos, porque vuestro Padre conoce las cosas de que tenéis necesidad antes que se las pidáis.
4) Entonces, ¿cómo podemos conocer el Reino de los Cielos, es decir, aquel nivel de consciencia en el que ocurren la gracia y la liberación espiritual? ¿Basta con creer en ti, Maestro, o también es necesario actuar?
R: No todo el que dice: “¡Señor, Señor!”, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre, que está en los cielos.
5) Si el camino espiritual es una cuestión de práctica, y no solo de palabras, ¿cuál es tu propuesta ética para las acciones humanas?
R: Cuanto quisiereis que os hagan a vosotros los hombres, hacédselo vosotros a ellos, porque esta es la ley y los profetas.
6) Estamos viviendo una crisis de las estructuras culturales de nuestra civilización. Viejos mecanismos psicológicos, sociales y religiosos están en franca decadencia. ¿No será necesario abrir nuevos espacios y crear maneras diferentes de funcionar, para que la civilización se recupere?
R: Nadie echa una pieza de paño no abatanado a un vestido viejo, porque el remiendo se llevará algo del vestido y el roto se hará mayor. Ni se echa el vino nuevo en cueros viejos; de otro modo se romperían los cueros, el vino se derramaría y los cueros se perderían; sino que se echa el vino nuevo en cueros nuevos, y así el uno y los otros se preservan.
7) La filosofía esotérica de H. P. Blavatsky considera que enseñaste sobre la reencarnación, y que esta es solo una de las lecciones pitagóricas presentes en las escrituras cristianas. Pero ¿de qué manera ocurre, en realidad, la resurrección o reencarnación de cada ser humano? Y ¿cómo ocurre también la reencarnación de los otros seres, según tu enseñanza y en palabras de tu apóstol Pablo?
R: Lo que tú siembras no nace si no muere. Y lo que siembras no es el cuerpo que ha de nacer, sino un simple grano, por ejemplo, de trigo, o algún otro tal. Y Dios le da el cuerpo según ha querido, a cada una de las semillas el propio cuerpo. No es toda carne la misma carne, sino que una es la de los hombres, otra la de los ganados, otra la de las aves y otra la de los peces. Y hay cuerpos celestes y cuerpos terrestres, y uno es el resplandor de los cuerpos celestes y otro el de los terrestres. Uno es el resplandor del sol, otro el de la luna y otro el de las estrellas; y una estrella se diferencia de la otra en el resplandor. Pues así en la resurrección de los muertos.
NOTA BIBLIOGRÁFICA:
La fuente de la respuesta a la primera pregunta está en el Nuevo Testamento y es Mt. 16:24-27.
La fuente de la respuesta a la pregunta dos es el Evangelio Apócrifo de Juan, que forma parte de la Biblioteca de Nag Hammadi, y está publicada en el libro “Textos gnósticos. Biblioteca de Nag Hammadi I. Tratados filosóficos y cosmológicos”, Editorial Trotta, Madrid, España, 2011, edición de Antonio Piñero, José Montserrat Torrents y Francisco García Bazán, pp. 236 y 237.
Las fuentes de las respuestas tres a seis están en el Nuevo Testamento y son las siguientes, respectivamente: 3) Mt. 6:5-8; 4) Mt. 7:21; 5) Mt. 7:12; 6) Mt. 9:16-17.
La respuesta a la séptima pregunta está en 1 Corintios 15:36-42.
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El artículo “Conversando con Jesús” fue traducido del portugués por Alex Rambla Beltrán. Texto original: “Conversando com Jesus”. La publicación en español ocurrió el 25 de diciembre de 2025.
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Helena Blavatsky (foto) escribió estas palabras: “Antes de desear, trata de merecer”.
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