
El Dhammapada Oriental
Dice lo Mismo que el Cristianismo
Carlos Cardoso Aveline

Hay quienes, ante una guerra o conflicto local, buscan ayudar a que la violencia sea dejada de lado. Estos son benditos, según los cristianos.
Jesús enseña en Mateo 5:9:
“Bienaventurados los pacificadores, porque ellos serán llamados hijos de Dios.”
Por otro lado, en la oración de San Francisco de Asís, tenemos:
“Oh, Señor, hazme un instrumento de Tu Paz.
Donde hay odio, que lleve yo el Amor.
Donde haya ofensa, que lleve yo el Perdón.
Donde haya discordia, que lleve yo la Unión.”
Me pregunto entonces en qué situación se encuentran los traficantes de armas del mundo occidental, quienes a través de su influencia política provocan guerras, y luego astutamente ofrecen más armas para expandir y prolongar el conflicto.
Usan a sus políticos títeres para eso. Llevan a cabo una intensa campaña de propaganda, aparentemente humanitaria, pero cuyo objetivo es que haya más violencia y tal vez una guerra nuclear.
¿Qué piensa Jesús, el Cristo, de los grupos económicos que fomentan el odio entre los pueblos e incitan a la guerra, para vender más armas letales?
Desde la tradición oriental, el clásico Dhammapada [1] aclara con seguridad el rumbo de la solución, al decir básicamente lo mismo que el cristianismo: el odio no se extingue por el odio, el odio se extingue por la buena voluntad y el amor. Esta es la ley eterna, en Oriente como en Occidente.
NOTA:
[1] “O Dhammapada”, edición en portugués de la Logia Independiente de Teósofos, párrafo cinco del capítulo uno.
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El artículo “Jesucristo y los Mercaderes de la Guerra” está disponible en los sitios web de la Logia Independiente de Teósofos desde el 10 de diciembre de 2025. Una versión inicial y anónima del texto forma parte de la edición de mayo de 2022 de “El Teósofo Acuariano”, páginas 1-2.
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